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Centro
de Investigación y Promoción Franciscano y Ecológico
(CIPFE)
Reseña Histórica
Nació en fecha indeterminada de año impreciso. Esta
afirmación puede parecer carente de rigor histórico,
pero es así. CIPFE tiene, por una parte, el repentinismo
sorpresivo de la coyuntura, del "aquí y ahora".
Por otra parte, la expectación largamente añejada
de algo que "debe ser" realizado. Estos mojones iniciales
expresan su carácter y versatilidad mejor que la fecha inamovible
del calendario.
Un buen día el sujeto adquirió formalidad existencial
cuando ya podía considerarsele como existente.
Quizás sea esto lo que motiva cierta resistencia a embretarlo
en la rigidez de un molde institucional. Quizás no sea ajena
a ello la matriz original que conformó sus vicios y virtudes.El
padre y la madre de CIPFE no fueron ni principalmente personas más
o menos carismáticas. Para entender su parición tenemos
que situarnos en el caldo de cultivo de todo lo que podríamos
llamar "década del 60" (Concilio, Cuba, París
del 68, Frentes de Izquierda, Medellín, Reforma de la Vida
Religiosa, vuelta a las fuentes de la Familia franciscana, etc.).
El CIPFE no es un fenómeno que nace ni porque sí,
ni por la voluntad individual de un iluminado (Hno. Jerónimo).
Claro que hay ocasiones más puntuales que otras y personas
mejor individualmente que el resto. "Puntos de partida"
pueden ser el 750 aniversario de la muerte de San Francisco de Asís
(a.1976); los 800 años de su nacimiento (a.1981); la Asamblea
Interobedencial Franciscana del Cono Sur (ACIF 3, a.1979); la proclamación
del mismo Francisco como "patrono de los Ecólogos",
en 1979 por Juan Pablo II. La citada ACIF 3 postula la creación
de "algunas estructuras mínimas que permitan un acercamiento
mutuo de las distintas Familias Franciscanas".
Lo que hasta entonces se había considerado difícil
(si no impensable), pasó a ser luego del Vaticano II una
verdad elemental, de esas que el bueno de Sherlok Holmes descubría
al desconcertado Watson.
Todas las circunstancias antedichas convergieron en un núcleo
central inspirador. Sólo faltaba una convocatoria. Y ésta
llegó con algo que se constituiría, en el correr del
tiempo, en tema ecuménico de nivel planetario.De pretextos
y carismas
El leit-motiv de la ecología cae como llovido
del cielo. Otro tanto significaron las oportunas conmemoraciones
y convocatorias. Escuchémoslo de labios de un protagonista,
el citado Hno. Jerónimo:
"Rápidamente comienza a despuntar la necesidad de abrirse
a otro campo de la propuesta de la ACIF de Paraguay: Nuestro servicio
a la Iglesia y al mundo. Pero ¿qué hacer que interese
y sirva realmente a los uruguayos, anticlericales y en dictadura?
La dictadura aparentemente limitaba toda acción y muy en
especial coartaba las ´realmente útiles´".
Al Ministro provincial capuchino se le ocurre lo de la ecología,
dado que el Papa había nombrado a San Francisco patrono de
los ecologistas. Nadie imaginó las puertas que se abrían
en ese momento. La primera reunión sobre el tema, preparada
por formandos y formandas de los distintos grupos, fue un verdadero
éxito que interesó inclusive al Arzobispo Mons. Parteli.
El "se le ocurre" que subrayamos es de una simplicidad
definitoria. Los tiempos que corrían convocaban a una cautela
vigilante por aquello de que los "hijos de la luz debían
ser más astutos que los hijos de las tinieblas".
Habrá más para rescatar sobre "agonistas y protagonistas".
En cuanto a fechas y aconteceres, lo más acertado es decir
que en un lapso más o menos extenso, hubo una convocatoria
del Espíritu urgiendo un tiempo nuevo para la presencia franciscana
en el Uruguay. Quedaría por preguntarnos si provino deun
viento impetuoso o de la siembra anónima que madura sin saberlo.
CIPFE fue una utopía en su inicio. Su mismo
apelativo, una sigla de aspereza fonética, parecía
no encajar suficientemente en el amplio radio de acciones que se
irían proponiendo a modo de experiencias piloto ¿Lo
ecológico era lo fundamental? ¿Y lo del carisma franciscano...?
Apenas esbozados los primeros intentos de la puesta en marcha, la
racionalidad sugería un cuestionamiento más severo,
antes de que el CIPFE fuera una soberana "metida de pata".
Había augures que le daban poco tiempo de vida. En una reunión
convocada para evaluar una primera experiencia, uno de los asistentes
"puso la pica en Flandes" con esta pregunta: ¿Hasta
cuándo tendremos CIPFE...?
Capuchinos y Conventuales son los primeros
animadores de un Centro que exprese las experiencias, hasta entonces
recogidas, de trabajo conjunto. Aunque timidamente, algo se había
logrado. Las Familias franciscanas salían de sus respectivos
reductos para unirse entre sí bajo la misma inspiración.
Tal vez por más numerosos y mejor organizados, los capuchinos
asumen al principio la tarea de promover un relacionamiento más
fecundo, situación que pronto acompañaran los conventuales.
Dirección:
José E. Rodo 2205 / ap 3 - Montevideo
- Uruguay
Tel.: (5982) 4008546
E-mail: antoniocoelho@adinet.com.uy
Web: www.cipfe.org
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